martes, 24 de mayo de 2011

Algo dulce... para romper con la dieta!

¡Qué contenta estoy de volver a escribir sobre cocina! Después de un buen tiempo sin tener tiempo para dedicar a este blog (ni casi tampoco a la cocina...), por fin vuelvo a tener tiempo, para cocinar y para escribir, dos de las cosas que más me gustan :D Pero no es que vuelva a tener tiempo libre la razón real por la que vuelvo a escribir en Listo para servir, puesto que debo ser sincera y reconocer que el aliciente que me trae de vuelta ha sido Hung fai, sí sí, como lo oís (o leéis :) ), ese cocinero de Canal Cocina, que yo citaba como uno de mis dos cocineros favoritos y que presenta un programa en dicho canal llamado "ORIENTAL Y TAL", pues ese mismo, nada más y nada menos! Y me siento afortunada, porque esta gran herramienta que es Internet, aunque haya quien le de malos usos, quien la desprestigie o quien desearía controlarla, censurarla o incluso eliminarla, ha traído a este gran cocinero hasta mi humilde y olvidado (por mí misma) blog de cocina y se ha tomado la molestia de dejarme un comentario saludándome :D, alabando mis fotos de sushi :D :D e incluso agradeciéndome que siga su programa, como si tuviera que agradecer un maestro a sus propios alumnos y alumnas que lo escuchen, le presten atención y pongan en práctica lo que de él aprenden. Lo que me demuestra que no solamente lo aparenta en televisión, sino que efectivamente es el tipo de persona que, por otra parte, suelen ser en oriente: humildes, calmados, tranquilos, metódicos, perfeccionistas, respetuosos... me encantan las culturas orientales!!! Qué ganas tengo de poder viajar por allí, pues creo que eso es lo que más me gusta del mundo, viajar y conocer culturas, personas, formas de vida, costumbres, historia... y de paso, nuevos platos y buena cocina!!! :D

Gracias de nuevo Hung fai por llenarme con tu visita a mi humilde blog de alegría y ganas de continuar con este proyecto! 

P.D.- He estado casi un mes sin televisión, pero desde esta tarde vuelvo a tener Canal Cocina y seguiré siendo una gran fan de tu programa que me encanta, aprendo y me relaja! :)


Y ahora sí, la verdadera cuestión fue plantearme después del momento de euforia e ilusión, qué plato preparar esta vez para subir al blog alguna nueva receta y contar esta inesperada y agradable anécdota. Y pensé en las recetas que había puesto ya, algo de pescado (el sushi), algo de carne (el wok de pollo), algo de cuchara (crema de lentejas)... y entonces pensé que aún no había puesto nada de mi mayor pasión culinaria: los postres! Y aunque me encuentro en una fase de pseudo-dieta porque quiero dejar algún que otro kilillo... cosas mías :)... pensé que lo ideal sería sugerir algún postre dulce, rico, fresquito, para endulzar un poquito la dieta y darnos un pequeño capricho para no aburrirnos y terminar dejando la dieta ¬¬..., tendré fuerza de voluntad, lo prometo!!! Por una vez, tampoco pasa nada, pues todo en su justa medida es bueno, lo mejor es tener una dieta variada, eso ya lo tenemos claro, comer de todo, pero tratar de comer menos, de no mezclar demasiado en la misma comida, de hacer 5 comidas al día para no pasar hambre (que pasar hambre no adelgaza, os lo aseguro, además se acaba cargando tus defensas y antes que nada hay que estar sana!), tratar de comer más despacio, que también ayuda, masticar más veces cada bocado, en lugar de tomar comida y postre, dejar el postre para la merienda...., en fin, todas esas cositas, además de, por supuesto, hacer algo de ejercicio a diario, pasear, ir en bici, caminar por la orilla del mar, nadar, algún deporte... Lo conseguiremos!!! :D

Por lo tanto, tras comer una ensaladita bien rica, bien fresquita y bien sana a la hora de almorzar, una ensaladita de pasta para variar, que no todas las ensaladas tienen que llevar lechuga!; para merendar hoy toca algo dulce, casero y rico, no, riquísimo! Vamos, uno de esos postres que gustan, casi, casi, casi a todo el mundo! Ya me diréis si es así o no! Aquí os dejo las dos recetas (aunque la primera es meramente testimonial, porque es muy sencilla, pero también está muy rica) y a cuidarse sin dejar de disfrutar, que la vida es para vivirla y disfrutarla y cada día cuenta, no vale la pena estar amargada, obsesionada y dejar que pasen los días, mientras esté en nuestras manos, tenemos que hacer que cada día cuente, irnos a la cama felices y sobre todo, más importante aún, tranquilas y levantarnos de la cama con toda la ilusión y las ganas todos los días! :)


ENSALADA DE PASTA
ENSALADA DE PASTA

*Ingredientes:

- Pasta (vale cualquier tipo, usa tu favorito)
- Pimiento verde
- Cebolleta (o cebolla)
- Zanahoria
- Pepino
- Tomates
- Aceitunas*
- Atún (u otro tipo de pescado: salmón, bacalao, incluso carne, restos de pollo asado, por ejemplo)*
- Jamón cocido (o pavo o el que tengas o prefieras)*
- Queso*
- Aceite, vinagre, pimienta y sal
- Eneldo (u otras hierbas aromáticas: orégano, albahaca, perejil, etc.)

*Estos ingredientes se pueden suprimir si deseamos que sea una ensalada aún más dietética, pero pongo lo que usé en esta receta exactamente.

*A cocinar:

Empezamos poniendo agua con sal al fuego hasta que empiece hervir. En realidad no hace falta echarle sal, pero ayuda a que rompa a hervir antes porque baja el punto de ebullición del agua. Cuando empiece a hervir, agregamos la cantidad deseada de pasta (yo suelo hacer para varios días, se conserva muy bien en la nevera porque todos los ingredientes se mantienen bien, a diferencia de ensaladas a base de lechuga) y dejamos cocer durante el tiempo indicado en el envase por el fabricante, que suele ser justo el tiempo para que quede al dente, que es lo que buscamos siempre, pero aún más para un plato frío. Controlamos bien el tiempo y en cuanto esté lista, la pasamos al colador y la enfriamos bajo el grifo o incluso sumergiéndola en agua con hielo, si tenemos prisa. Lo que yo hago en cuanto la enfrío bien bajo el grifo es ponerla en un gran bol, donde prepararé la ensalada y meterla en la nevera mientras preparo el resto de ingredientes.

Mientras la pasta se va refrescando en el frigorífico, vamos picando a nuestro gusto el pimiento, la cebolleta (también se puede usar cebolla, pero la cebolleta se suele usar en ensaladas puesto que es más suave por lo general), el tomate y el pepino y agregándolo al bol de pasta en el momento en que tenemos listo cada ingrediente, para que todos estén a la misma temperatura al final. Rallamos la zanahoria y la añadimos al bol. Picamos en tiritas o taquitos el jamón cocido y lo añadimos. Añadimos el atún y las aceitunas. Y por último, picamos en daditos el queso y lo añadimos (cualquier queso, pero mejor cuanto menos curado sea, para que sea más ligero y contenga menos grasa, lo ideal es usar quesos blandos para las ensaladas, quesos frescos, pero en este caso yo usé semicurado, que era el que tenía en casa).

Agregamos sal, pimienta, aceite y vinagre al gusto, sin vinagre si no os gusta demasiado, y normalmente también suelo añadir alguna hierba aromática, en este caso eneldo, que va genial con el tomate fresco, el queso y complementos como el pescado (más aún si usamos salmón). Por supuesto, como buena ensalada que es, admite todo tipo de variantes, de verduras, de aderezos, huevo cocido, maiz, casi cualquier cosa! En las ensaladas, también da muy buen resultado usar sal gorda. :)

Remover bien y a disfrutar de una riquísima y saludable ensalada!!!


TIRAMISÚ
TIRAMISÚ

*Ingredientes:
- 500 gr. de queso Mascarpone
- 500 ml. de nata para montar
- 120 gr. de azúcar
- 100 ml. de licor (o no)
- 5 yemas de huevo
- Bizcochos de soletilla
- 2 tazas de café ya preparado

*A cocinar:

En primer lugar, sacamos el queso Mascarpone de la nevera y abrimos el recipiente para que se vaya quedando más blandito y fácil de trabajar al atemperarse. Se trata de un queso italiano, cremoso, de sabor neutro que se puede emplear en diferentes platos, tanto dulces como salados, y que desde hace ya un tiempo está bastante generalizado en España, con lo que no es nada difícil encontrarlo.

Blanqueamos las yemas con 20gr. de azúcar (que podemos sustituir por azúcar moreno o incluso por la cantidad proporcional de edulcorante, fructosa, etc. para que sea más ligero), esto es, las separamos de las claras (para ello se pueden usar varios métodos, con una cuchara, con las propias manos bien bien limpias -hay que ser bastante mañoso para eso-, pero nunca con la propia cáscara, es una mala costumbre que tenemos que erradicar pues precisamente de los restos orgánicos que se quedan en la cáscara de los huevos, por fuera, es de donde provienen muchas de las infecciones de salmonella. Lo más sencillo y mi recomendación, es que busquéis en el mercado el utensilio especialmente diseñado para separar claras de yemas, que es una especie de cuchara, redonda, más profunda que una cuchara normal y con unas rendijas alrededor por las que se desliza poco a poco la clara mientras la yema queda en el fondo de dicho utensilio. No es caro ni difícil de encontrar, y merece la pena), ponemos las yemas en un bol, añadimos el azúcar y batimos (con batidor de varillas eléctrico) poniendo el bol al baño María (dentro de un recipiente con agua al fuego, sin que el agua llegue a hervir ni cubra el bol) sin dejar de batir durante unos minutos, hasta que aumente de tamaño la mezcla y quede espumosa, parecida a nata poco batida, y de color blanquecino, mucho más claro que el original de las yemas. Mezclamos el resultado con el queso Mascarpone con ayuda de unas barillas de mano hasta que quede una mezcla totalmente lisa, sin grumos.

Montamos la nata y casi al final añadimos los 100 gr. restantes de azúcar, cuando ya esté semimontada, y terminamos de montar. Vamos incorporando la nata a la mezcla de Mascarpone poco a poco, a pequeñas cantidades y nos podemos ayudar de las barillas de mano para que que quede todo bien integrado, pero sin moverlo demasiado rápido o fuerte para que no se baje la nata y quede una mezcla bien esponjosa y bastante estable; así no se desmontará nuestro postre, sobre todo si lo montamos en forma de tarta y lo vamos cortando en porciones.

Para  montar nuestro tiramisú, colocamos una base de bizcochos de soletilla en todo el fondo del recipiente que vayamos a usar y los empapamos con el café (y el licor que hayamos elegido mezclado con el café; también se puede hacer sin licor si no te gusta, como a mí, o si también van a comer menores), tratando de que no haya exceso de café, sino solamente el que absorban los bizcochos. Encima, colocamos una capa de la mezcla anterior co ayuda de una cuchara, por ejemplo. Una segunda capa de bizcochos siguiendo el mismo procedimiento anterior. Y una capa final de la mezcla de nata y Mascarpone que podemos dejar desigual o usar una manga pastelera para darle la forma deseada. 

Para terminar, con ayuda de un colador, cubrimos con cacao en polvo y ¡listo para servir! Aunque lo ideal es reservar en la nevera para que adquiera mayor consistencia al enfriarse durante unas horas, al menos.

¡A DISFRUTAR!

TIRAMISÚ